Jesucristo, pintura de Ivan Marco Rupnik s-j.
“MIEDO A JESÚS”GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio: “Miedo a Jesús”, Ed. Cristianisme i Justicia, Cuadernos C.J. nº 163, Barcelona 2009, 30 pags.
Hoy, una tentación del creyente no es abandonar la humanidad de Jesús para ir más perfectamente hacia Dios, sino abandonarla para quedarse con una divinidad sin rostro. Una divinidad sin el contorno humano de Jesús de Nazaret en la que proyectar, entonces, una imagen humana deducida de nuestras ideas racionales sobre la divinidad. Jesús nos da miedo ¿por qué?
Descargar de http://www.fespinal.com/html/cast/cijnovcast.php
“Con la coraza de la santa regla, el yelmo de la santa observancia y la espada de la santa tradición, a duras penas alcanzo a defenderme ... de Jesús !”. Esta frase de un General de los cistercienses resume – en opinión de mismo autor – la conclusión del presente folleto. Y continúa : “Quizás el mejor diagnóstico breve del pecado del catolicismo actual es que, inconscientemente, se teme a Jesús. Y, por otro lado, si algo necesita a fondo el catolicismo actual es una vuelta radical y confiada a Jesús”.
Este cuaderno recoge en unas pocas páginas los rasgos básicos de la peripecia y planteamientos de la persona Jesús de Nazaret, en cuya humanidad situada histórica y socio-culturalmente los cristianos nos encontramos con la manifestación “en carne” de Dios. En el relato de esa vida humana concreta, al que llena de significado conocer el contexto social en que se desarrolla, su contorno humano, cultural, religioso “se ha manifestado - como dirá Pablo - la humanidad de nuestro Dios” (Tit. 3 / 4) o, como confesará Juan : “A Dios nadie lo ha visto jamás; es el Hijo único, que es Dios y está en el seno del Padre, quien nos lo ha relatado” (Jn. 1 / 18).
González Faus resume y presenta con sencillez aquí lo que ya ha desarrollado más extensa y sistemáticamente en otras publicaciones suyas como “La Humanidad nueva. Ensayo de cristología” y “Proyecto de hermano. Visión creyente del hombre”. Y lo hace convencido de la urgencia de recuperar esta humanidad de Jesús en el pensamiento y la acción cristiana de hoy. Ello nos permitirá superar las tentaciones docetistas y monofisitas de ciertas tendencias del catolicismo actual, que pretenderían eludir “el espesor de la realidad” (Urbina dixit) al relacionarse con un Dios encarnado al que consideran, quizás inconscientemente, como “demasiado humano”.
Es un riesgo que ha acompañado a las comunidades cristianas desde los primeros momentos de su historia, y que entre nosotros Teresa de Jesús también detectaba al hablar de la oración. Advierte ella varias veces en su “Libro de la vida”sobre la tentación de “abandonar la humanidad de Cristo porque querer ir directamente a Dios sería más perfecto” y recuerda que “si alguien cree que esto de apartarse de lo corpóreo bueno debe ser, advierta que eso es como andar el alma en el aire ... que no trai arrimo”.
González Faus sospecha que ese pretensión de encontrarse con el Dios- Padre de Jesús - sin pasar por su peripecia históricamente situada , con todos los conflictos que plantearon sus formas de dar rostro concreto a la construcción del Reino, no es un olvido inocente, sino fruto del miedo a las consecuencias que su seguimiento en las actuales circunstancias históricas pueda traer para situarse la Iglesia en nuestra sociedad del siglo XXI. En los años setenta del pasado siglo Dn. Pedro Cantero Cuadrado, arzobispo de Zaragoza y senador en las Cortes Franquistas, cuando los sacerdotes implicados en el conflicto social de Fabara le citaban el Evangelio para legitimar su actuación, les contestaba . “¡ Hombre ! ... si nos ponemos en ese plan ...”.
Eludir este rostro socio-históricamente situado de la imagen cristiana de Dios – sigue diciendo Faus – le serviría a la Iglesia para que la divinidad confesada de Jesús se convierta en una divinidad triunfal, apoteósica, espectacular que se pretende adjudicar para sí la propia Iglesia, una divinidad que deje de ser “el escándalo de un Dios delincuente”, “que no hizo alarde de su categoría de Dios” (Fil. 2 / 6) para pasar a ser una peana a la que se sube la propia Iglesia para no arrepentirse de sus pecados históricos. Como apunta Simone Weil: “Se adora así en Cristo la grandeza histórica de la Iglesia”
En esta línea G. Faus va desarrollando el impacto social de la actuación de Jesús: por qué Jesús seduce pero al mismo tiempo molesta tanto, se constituye como “signo de contradicción” (Luc. 2 / 34) ; cuál es la revolución en la idea (escandalosa) de Dios que introduce a partir de su manera de relacionarse con los “impuros , los pecadores, los de fuera ...”, del cambio en el significado social de las palabras (“fariseo” / “publicano” ...) que provoca . Analiza su llamada a una forma insólita con títulos sugerentes como : “La ortodoxia de Satanás y la verdadera gloria de Dios”, comentando Mat. 16 / 24 donde el Dios de Jesús se manifiesta no como triunfo sino como entrega, corrigiendo la opinión de Pedro, a pesar de que acaba de conferirle la autoridad sobre la Iglesia.
Este miedo al Jesús histórico aclararía también el miedo de la institución eclesial a la investigación crítica del contexto socio-cultural del mundo del Nuevo Testamento, a pesar de las declaraciones en su favor hechas por la Pontificia Comisión Bíblica y por el mismo Concilio Vaticano II. “Es legítimo sospechar – dice Faus – que lo que asusta de la crítica histórica no son tanto las exageraciones que pueda proferir algún autor concreto, sino lo incómodo de la atractiva figura de Jesús que parece haber ido brotando de esa investigación ... Un Jesús liberado- como denunciara Rahner- de la herejía más extendida en muchas cabezas cristianas : una especie de “criptomonofisismo” más o menos latente”
Porque la aceptación de esa imagen de Jesús tendría sus consecuencias en la manera de situarse la Iglesia en la sociedad de hoy. Lo reconocía recientemente el arzobispo de Poitiers: “ Necesitamos revisar nuestro modelo de presencia en el mundo. Hemos de reconocer que toda palabra que se pronuncia desde arriba, que no se implica en un diálogo, después de haber escuchado y comprendido al otro, ya no puede ser una palabra creible ... Nuestro mundo sólo escucha lo que se dice a la altura del rostro humano. Mientras no hayamos comprendido esto, no seremos escuchados, ni siquiera comprendidos ...
No recuperaremos la credibilidad si no es viviendo con sencillez la vida de la gente, escuchándoles, compartiendo sus problemas, con el propósito de compartir con ellos también nuestra esperanza y ayudarles a ponerse en pie. No hay otros recursos que Nazaret, que caminar con el Señor por los caminos de Galilea. No hay otros recursos que compartir la fragilidad humana. Haciéndonos compañeros, los cristianos nos haremos creibles. Hace veinte siglos que lo sabemos y hace también veinte siglos que, en cada momento difícil, como el que vivimos hoy, necesitamos recomenzar el mismo camino “ (Albert Rouet, arzobispo de Poitiers – Francia – Marzo 2009)
Eubilio Rodríguez Aguado
La Cañada – Madrid – Octubre 2009
(Fotograma del "Evangelio según San Mateo", Pier Paolo Passolini (1964)








































