


Os cuento el día de hoy...
Hoy, había programada una asamblea en la parroquia con los rumanos que viven en los dos gallineros y en el número 22 de la Cañada.
La verdad que la asistencia ha sido alucinante, mas de cien personas han estado en la asamblea, nos hemos quedado alucinados; hemos participado los educadores sociales que trabajan para el Ayuntamiento, una traductora rumana, gente de Cáritas y Amelia, Alicia y yo.
Les hemos explicado un poco de la historia de los problemas que ha habido en la Cañada, léase el desalojo que hubo en diciembre de 2005 así como el incendio y cómo actuaron las administraciones.
Un poco les hemos explicado lo que pretendemos con las actuaciones nuestras y que tienen que ser desde ellos mismos los que tienen que liderar el tema, comprometiéndose en solucionar sus problemas, Nosotros les podemos acompañar, asesorar y ayudar pero tienen que ser ellos
protagonistas de su historia.
Después de la asamblea, que ha durado una media hora, hemos montado tres mesas: en una se rellenaba el impreso del empadronamiento, en otra la petición de la tarjeta sanitaria y en la tercera la escolarización.
Previamente han pasado por la sala de las fotocopias para hacer copias de toda la documentación. Tendríais que haberlos visto en el salón grande rellenando impresos y, en dos horas, tener 38 carpetas de expedientes familiares, con un número aproximado de unas doscientas personas para empadronar, no sé cuantos niños para escolarizar y otros tantos para solicitar la tarjeta sanitaria.
Ya, para terminar, deciros que hemos ido a última hora al Ensanche del Gallinero para decirles a los afectados que tenían que personarse mañana en la puerta del Tribunal Contencioso-Administrativo; no nos dejaban salir de allí. Ha tenido la genial idea Zulema de ponerse a jugar con los niños y hemos tenido que salir casi por piernas porque
no había forma.
Hasta aquí la narración de los hechos, desde aquí, mi impresión. Cansado, cantidad del esfuerzo de la presencia, del desgaste de estar de un sitio para otro, de ser referente de bastante gente, de ver tanta miseria, tanta necesidad, tanta incomprensión, tanta injusticia, tanta indiferencia.
Pero contento y satisfecho de ver cantidad de pájaros a las 8 de la mañana, cuando empieza a amanecer, cómo revoloteaban por entre medias de las chabolas. Cómo, cuando iban despertando y saliendo de las chabolas y nos vieron enfrente, en la carretera, les cambiaba la cara.
Cómo, al volver del juzgado cerca de las 14.00h nos prepararon un plato de arroz con cantidad de especias y pollo para que comiéramos con ellos. Y una gran cantidad de detalles y atenciones que no se pueden describir todas pero que quedan en lo más íntimo y profundo de mí, en este caso.
Bueno no os quiero cansar, solo volver a repetir que David venció a Goliat; ¿por qué no se va a repetir la historia?
Ánimo a todos y a seguir currando por un mundo más justo
Jorge
“Un violín en la Cañada”Los niños campan a su aire por los alrededores de la iglesia, los coches llenos de personas
drogándose forman una fila a pocos metros de la puerta y una cuadrilla “de los nuestros”, limpian y limpian los alrededores. Esta es la realidad que vivimos todos desde que llegamos.
Mientras tanto preparo mi violín que, desde que llegamos hace cuatro años, toco durante la eucaristía. Cuando la campana suena se empiezan a acercar los niños y niñas que todos los miércoles van: unos juegan a fútbol, otros piden pinturas para colorear, otros se acercan donde están las guitarras y el violín.
Empiezan a sonar notas y junto a las sonrisas y las atentas miradas de los niños recibimos a los últimos que van llegando. Aunque el día sea frío y gris la luz siempre brilla y la música suena en nuestra comunidad.
Olga
Aquí, en la parte de atrás, como de espaldas...Aquí detrás estamos los sanitarios: Antonio durante mucho tiempo, mucho más de lo que le exige la sociedad pero probablemente menos que lo que le exige su amable corazón. Después yo, que aterrizo sorprendido del empuje y de la perseverancia de un equipo de gente aparentemente inmune al desaliento; y finalmente Marta, como un chorro de aire fresco y bien dirigido.
No salvamos vidas, apenas mejoramos un poco las condiciones cuando hay un problema de salud, pero nos gusta hacer lo que hacemos. Tratamos con niños con una frescura que sorprende, que seguramente van a ser menos obedientes cuando les mandemos un tratamiento, que se van a preocupar menos de su salud o de su educación que de jugar, que nunca van a pensar en tener un futuro asegurado, pero que seguramente no van a tener depresión de mayores. Les enseñamos pero también nos enseñan, cosas que nosotros ya casi hemos olvidado.
Nos encontramos rodeados de “deshechos”, de “escoria”; no sólo porque estamos en un vertedero, sino porque aquí se reúnen los más olvidados de la sociedad: gente que han sido dados por imposible y a los que la policía no se molesta en desalojar porque aquí no estorban, pero que
afearían las calles de una capital europea. Nos dejan sus jeringuillas de recuerdo a la puerta del consultorio, a veces llenas de sangre: por el camino, mientras vamos llegando, vemos a los buitres-camellos que se alimentan de esa sangre... También de ellos aprendemos, porque nos recuerdan que esta es una sociedad que genera injusticia y sufrimiento y que hay que cambiar.
Con la primavera todo esto se lleno de amapolas ¡Cuanta belleza entre toda esta basura! Hasta en los lugares mas insospechados puedes encontrar algo que te reconforta el animo.
A veces me cuesta trabajo ir, pero cuando vuelvo estoy mas contento que cuando voy.
Jose
Una reflexión a cuentoMirad lo que iba leyendo ayer camino del trabajo: “Es una utopía pensar que los últimos van a ser los primeros. Es una utopía imaginarse que los pobres van a ser felices, que los que lloran van a reir, que los que tienen la vida limitada y atropellada se van a sentir dichosos por haber venido a esta vida. Todo esto nos suena a música celestial o nos parece el sueño inimaginable de gentes que no tienen cosas más serias y concretas en las que pensar. Y sin embargo, si hay algo claro en el mensaje de Jesús sobre el reino, es que ese reino se hace presente allí donde los pobres encuentran felicidad, donde los que lloran dejan de sufrir, donde los que tienen la vida altratada recuperan su dignidad. Y también allí donde todo esto se hace de tal manera que provoca la persecución, la calumnia y la amenaza contra los que se toman en serio llevar todo eso a la práctica.
Está claro que todo esto es una utopía. Es la utopía de un mundo y de una convivencia en donde la vida de los seres humanos se antepone a todo lo demás. Así de simple. Y así de desconcertante.” (José Mª Castillo. Espiritualidad para insatisfechos)
No es nada nuevo, pero estos días resonaba de una manera especial y me acordaba de cada uno de vosotros, especialmente los que habéis estado a pie de chabola.
Gracias Eva, Antonio, Jorge, Alicia, Ángel...a todos. Paz y Bien para todos.
Ángel S.
Las misas en la CañadaParece que todas las misas son iguales, pero no es
verdad. Los curas tenemos que aprender a celebrar
la misa según el sitio donde estemos. Como la cañada
es un camino, hay que aprender a celebrar la misa de
los que caminan. Es una misa de paso, que habla de
movimiento, de búsqueda de otros pastos, de no saber
qué habrá más adelante, de ver qué necesita el que
va a al lado.
Por la cañada se anda con medios sencillos y muy
ligeros de equipaje, pendientes del próximo paso que
hay que dar, sin ninguna seguridad.
La cañada nos recuerda a todos que pertenecemos a
un pueblo que se siente inmigrante mientras busca la
casa del Padre y parte de un pueblo errante desde el
principio como Abraham. Pero a la vez con la alegría
de saber que no es dejado nunca de la mano de Dios
y que aún en el desierto hay maná y agua.
Entonces cada eucaristía es una fiesta de acción de
gracias porque estamos en el camino (cañada) hacia
El, queriendo que ese camino se llene de vida. Así la
eucaristía es el lugar del ánimo y de la esperanza y
nos gusta allí hablar de eso. En la misa no nos gusta
hablar de problemas. Se habla de cómo resolvemos
problemas y de cómo en el evangelio obtenemos
fuerzas para hacer mejor ese camino (cañada). Y eso
nos da alegría. No nos gusta discutir en la misa, ni
planificar, ni hacer diseños y estrategias sociológicas
de mejora del camino (cañada). Nos gusta celebrar al
Dios de la vida que se hace presente en Jesús y en la
comunidad de los de Jesús.
Así que poco a poco yo voy a pendiendo a celebrar la
misa en la cañada. Como no se puede aprender en los
libros de liturgia, me lo enseñan cada domingo todos
los que esperanzadamente celebran conmigo la resurrección
de Jesús.
(el hermano de Paco)
De la Cañada Real a“El Lugar de la Mancha”
Como pasó con Don Quijote, para muchas personas “habíamos
perdido el juicio” aventurándonos a llevar a 40 niños rumanos de
etnia gitana con edades comprendidas entre los 4 y los 12 años a
un campamento toda una semana. Pero… “si no saben nadar, si no
saben lo que es una ducha, si muchos no hablan casi español, si ni
siquiera la mayoría sabe escribir, si tienen otras costumbres...” Las
objeciones, preguntas y dudas que nos surgían eran muchas, pero
las motivaciones para emprender la aventura siempre fueron más
fuertes. Tras varias horas de viaje, con un alto en el camino para
comer, llegamos a un cortijo de Villanueva de los Infantes (Ciudad
Real) donde pasaríamos una semana inolvidable. Al llegar, se le dio
a cada niño/a una mochila con todo lo necesario para la semana: ropa
y artículos para el aseo personal. Mientras tenían la bolsa en sus
manos e iban sacando de ella los objetos, sus caras nos demostraban
asombro y alegría, al tiempo que expresaban verbalmente: “¿Para
mí? ¡Gracias!”
Uno de los aspectos que nos creaba más interrogantes era la noche,
el dormir. Para ubicarnos, sus “casas”, dígase chabolas, son una
habitación pequeña en la que está la cocina y la cama, donde duermen
junto con sus padres y hermanos; es por ello que no sabíamos cómo
iban a responder al hecho de tener una cama propia.
Lo que más interés despertó y, a la vez, la actividad en que más
disfrutaron fue la “pisquina” (así es como la nombraban). Para la
mayoría era la primera vez que disfrutaban de esta experiencia,
la mayoría viven en lugares sin agua potable, lamentable en un
Madrid tan desarrollado. Se adaptaron de maravilla al medio,
de tal manera que disfrutaban de ducharse, de comer, de ir limpios,
y a decir verdad sin mucho esfuerzo por parte de los monitores para
conseguirlo. Se estableció rápidamente una simbiosis con el medio,
negándose, alguno de ellos, a ponerse una camiseta que no estuviera
bien limpia. Esto, que parece una trivialidad, a mí personalmente
me abre muchos interrogantes...
Todos tenemos en la mente y en el corazón muchas imágenes
grabadas de esa semana, pero una de las más impactantes fue el
último momento cuando nos despedimos todos entre verdaderas
lágrimas; llorábamos porque nos separábamos de unas criaturas
a las que ya amábamos, pero llorábamos también porque éramos
conscientes de adonde volvían. Para todos no había sido tan sólo
una aventura sino que, como Don Quijote y Sancho, hubiésemos
querido que fuera para siempre, nuestro sueño: su felicidad... Tal
vez nos queda luchar con muchos molinos para conseguir que
personas como las que acabamos de conocer vivan con dignidad...
Pero ya sabemos que vale la pena...
Malén

Tenemos un jardín en la cañada (para Paco)
Cuando hace unos años nos acercamos por primera vez a la iglesia
de la Cañada estaba toda rodeada de escombros y basuras.
Aquella eucaristía en la que finalmente se repartieron rosas fue
el acto de re-fundación de una comunidad parroquial que todavía
hoy mantiene encendida una pequeña luz en el vertedero.
Se limpió pero retirar varias toneladas de basuras y escombros
no significa el surgimiento de un jardín. Desde el principio empezamos
a hablar de que era necesario mantener la iglesia en una
zona limpia, hacer de aquel edificio y su entorno más cercano un
“punto limpio” y bonito, y nos pusimos manos a la obra.
Hemos trabajado mucho en él, pero también hemos sufrido muchas
agresiones. Se han quemado, tronchado, arrancado y pisoteado
los árboles, arbustos y flores , pero hemos seguido plantando.
Además el lugar está siendo utilizado por las personas dependientes
de la heroína para inyectarse, dejan allí la jeringuillas y no
pocas veces sus excrementos. Y a pesar de todo eso mantenemos
un jardín en la Cañada.
Cuando retiramos las jeringuillas no lo hacemos sólo por seguridad
también lo hacemos porque nos ofende que se contamine,
que se ensucie nuestro jardín.
Tras el verano me desalenté al ver lo mal que estaba, pero me he
vuelto a animar. Después de la última limpieza hay datos positivos:
hemos eliminado los rastrojos y las malas hierbas están a
raya , los drogodependientes parece que van respetando algo el
lugar y el olivo grande sigue vivo.
No tengo ni idea de jardinería pero siempre admiré a los jardineros
y hortelanos. Creo que si hay un trabajo bonito ese es el de
jardinero. En la Cañada somos un “jardinero colectivo” animados
siempre por Paco.
Estamos convencidos de que si conseguimos hacer un entorno
bello y limpio eso mismo será educativo para la Cañada y para
cada una de las personas que a la iglesia se acerquen.
Esto del entorno no es baladí , no es insignificante. Muy al contrario
tiene gran significación, tiene valor simbólico. (Vale más
un símbolo que mil imágenes y palabras. Esto lo he aprendido de
Ángel Arrabal y procuro tenerlo presente) .
Levantar un jardín aquí y conseguir que se respete no es fácil
pero qué bonito símbolo de que tenemos la esperanza de que las
cosas pueden ser de otra manera.
(Lo último: en la parte de atrás, donde la consulta de pediatría,
hay marrubio, una hierba que sin ser bonita no llega a fea, y que
tiene gran poder cicatrizante. Lo estamos respetando por si sirve
de algo en un sitio con tantas heridas abiertas.).
Jesús

Mi amiga Samira
El año pasado hablé de mi amiga Samira. Pues
este año sigue siendo mi amiga y seguimos
yendo al mismo cole. Este año venimos con una
noticia buena. Este año Samira y los niños de la
Cañada hemos ido al parque de atracciones. Lo
pasamos muy bien. Cuando volvimos otra vez
juntas al cole no hacíamos más que recordar
cosas que nos gustaron y las cosas que dieron
mucho miedo y que mareaban. Todo eso lo
seguimos recordando.
¡Samira es la mejor! Samira es una chica alegre,
graciosa y divertida. Le dices cualquier cosa y se
ríe, por ejemplo: “calvo” o una canción que hace
con los dedos y le parece divertida. Yo también
quiero mucho a Samira por que, como dije el año
pasado, fue la primera en acogerme. Eso me hizo
muy feliz por que era nueva en el cole y como
estaba en su equipo, fue la primera en hablarme.
Samira es muy buena y es una de mis mejores
amigas y espero que lo siga siendo.
Victoria (9 años)


Primer día de colegio
Esta mañana hemos madrugado un poquito, cuando hemos
llegado, Ángel, Jorge y yo a la Cañada, (8,30) ya estaban los
niños y niñas vestidos, lavados y guapísimos todos y todas.
Que maravilla ver a los niños contentos para ir al cole, eso
no pasa con la mitad de los niños españoles .
Se han subido a los autocares y nosotros nos hemos ido
en coche hasta los colegios, para llegar antes que ellos.
Jorge se ha llevado a las madres a uno de los colegios
y nosotros nos hemos ido al otro. Los han recibido muy
bien, y con el lio de niños algunos se han bajado en el
cole que no les correspondía, pero se ha solucionado
rápidamente, los hemos acercado en coche a su cole.
Hemos pensado que mañana volveremos a ir y les
pondremos una ficha de identificación con su nombre,
colegio y teléfono de sus padres para facilitar el trabajo
a las cuidadoras del autocar.
Maribel
El valor de lo pequeñoQué importante es que no dejemos pasar por alto el valor
de lo pequeño, de lo silencioso, de lo que no grita, pero
que provoca tantos cambios en lo profundo!
Esto que nos cuenta Maribel es tan valioso... porque
mejora las condiciones de las situaciones concretas de
los chavales y tiene un impacto global grandísimo en la
dinámica de la Cañada (*).
Resulta muy fácil sensibilizarse y movilizarse cuando
salen imágenes de violencia, de droga, de muerte en la
Cañada pero esto que estamos haciendo y trabajando
aunque desde el silencio, desde la paz, desde la
denuncia porque esto lo tendrían que hacer otros
(administraciones) y no lo hacen, es extremadamente
significativo.
¡Que sigamos valorando todo lo bueno, lo profundo, lo
hondo en el día a día, más allá de los ruidos de fondo
que quieren callar nuestros ideales y proyectos!.
¡Ánimo, cada uno y cada una en su tarea, en su presencia,
en su oración, en su lucha, en su pensamiento, en sus
escritos, en sus llamadas, en sus silencios, en sus
esperas, en sus e-mails, en cada aspecto que nos vincula
con la vida de la parroquia!
Antonio
(*) esta reflexión está inspirada en Paulo Freire,
no creáis que es elaboración propia...
Invitados y agradecidos“El Señor nos ha reunido a estar con él,
el Señor nos ha invitado a estar con él
en su mesa hay amor, la promesa del perdón,
y en el vino y pan su corazón”.
Así empieza la canción que muchas veces sirve de
inicio para nuestra Eucaristía, mientras terminamos
de lavarnos las manos, van llegando los últimos
niños, nos vamos sentando, o echamos unos troncos a
la estufa si hace frío.
No es una canción ñoña o hueca, como pueden pensar
algunos, pues a pesar de toda la dureza que poco se
va adueñando de La Cañada, nos sentimos llamados e
invitados a reunirnos allí donde él se hace más visible:
entre los despreciados de nuestra sociedad, entre los
que no cuentan, entre los que a duras penas pueden
defender su techo, entre los que buscan su paraíso y
la paz en la heroína, entre los niños que nunca han
ido a la escuela. Pocos, como los discípulos, pero
hemos sabido estar junto a ellos, dándoles esperanza
y haciendo menor su sufrimiento, al margen de toda
culpa. Tratamos de ser profetas como él, denunciando
la situación de olvido e injusticia en la que se hallan
y salir en prensa y en TV más de lo que hubiéramos
deseado.
Y todo esto, lo vivimos desde el agradecimiento de
una pequeña comunidad parroquial que ha tenido que
madurar muy deprisa para afrontar en estos últimos
meses, hechos tan dispares como el acercamiento
de la droga hasta nuestra puerta, los expedientes
de derribo, el movimiento vecinal y la despedida
de nuestro administrador parroquial, sacerdote y
amigo Ángel Arrabal, a quien agradecemos en última
instancia, porque creyó en que podíamos ser capaces
de continuar y acrecentar la labor inicia siendo fieles
al Evangelio.
Ángel S. e Inmaculada

Evangelio según S. Mateo
y según Sergio
21 de octubre, domingo del Domund y de manifestaciones
CONTRA LA POBREZA.
Tendríamos que haber ido a la mani contra la pobreza, pero debido
a los hechos acaecidos durante la semana y más intensamente el
jueves 18, decidimos ir a la Parroquia, a la Cañada.
El jueves 18, teníamos juicio sobre el derribo de 7 chabolas del
“gallinero”, que felizmente pudimos paralizar. A esa misma hora se
estaba produciendo un derribo de una casa de marroquíes con un
desmesurado dispositivo policial. Resultado: violencia desproporcionada….
lo pudimos ver por televisión.
El domingo, como es habitual , llegamos a la Parroquia y nos encontramos
a la entrada a cinco jóvenes toxicómanos. Les saludamos y
pedimos que nos permitieran limpiar la entrada…Ningún problema,
suelen ser amables. Se fueron cuatro, uno de ellos no se pudo
levantar. Se quedó allí hasta que se le pasó el efecto.
Retiramos las jeringuillas, la suciedad…y empezamos a preparar la
mesa para celebrar la Eucaristía. Esa mesa donde los niños escriben,
dibujan, donde compartimos comidas…
Empieza la Eucaristía. Lectura de Isaías: “Yo soy el Señor, y no hay
otro; fuera de mi, no hay dios…” Lectura de Pablo a los Tesalonicenses:
“gracias a Dios por lo pasado..”. Evangelio de Mateo: “el
tributo al César, lo que es del César devolvédselo al César y lo que
es de Dios, a Dios”
Sin llegar a terminar el Evangelio entró Sergio, el chico de la
puerta que se pudo levantar y tomó la palabra: “ Nosotros somos
los leprosos de hoy, que dice el Evangelio. Somos los sarnosos.
Si viniera Jesús estaría de nuestra parte. En mi casa primó el
dinero y la droga por encima de mí. Empecé a consumir droga
a los once años. En mi casa se vendía…gente que ha salido de
aquí, de rezar, me ha ultrajado…”
Toda una lista de reproches: a sus padres, a la sociedad, a la Iglesia,
a él mismo, ya que reconocía no ser un buen ejemplo.
Estábamos pocos… Lo peor de todo es cuando sacó una jeringuilla,
cargada de sangre, y manifestó que tenía sida y que nos
podía hacer daño.
Con actitud de acogida, de cariño, de hacernos eco de su situación,
dialogando pudimos hacerle ver cuál era nuestra actitud hacia ellos
y que estábamos aquí para construir un mundo un poco mejor.
Una vez que expresó todo lo que quiso, se marchó. Todo un Evangelio
de la vida. Palabra de Dios.
Olga, Alicia y Ángel


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