sábado 22 de agosto de 2009

CALENDARIO 2006


ENERO 2006

¿Cómo ves el pecado reflejado en la sociedad actual?

A 10 minutos de Madrid por la carretera de Valencia se cruza un camino, un camino lleno de pecado, hablo de la Cañada Real Galiana, aparentemente un camino, por el que anteriormente pasaban ovejas, normal, sin casas, sin gente, pero si te acercas, verás a ambos lados de esta calzada construcciones ilegales, casas grandes de buenos materiales, y chabolas que ves empezar un domingo a construir y que al siguiente ya hay gente intentando vivir dentro, mejor dicho sobrevivir. Hay un total de población de unas 40.000 personas, españoles, marroquíes, polacos, rumanos, gitanos,… drogadictos… y como en cualquier sitio con población, niños.
Y ¿dónde veo yo el pecado?. Pues lo veo en todas esas personas sin papeles, que llegan y viven allí, en todos esos niños de la Cañada sin escolarizar. Hace unos domingos un niño rumano durante las peticiones pidió que quería ir al colegio; es muy fuerte que un niño tenga que pedir eso, pero al intentar solucionarlo y decirle que viniesen sus padres para hablar, se fue corriendo porque sabía que para ir al colegio sus padres necesitaban papeles. Tiene una hermana, apenas tiene 11 años y no hace mucho me preguntaba: -¿Tú tienes marido? – Y yo le respondía que no, - Pero te vas a casar pronto ¿no?- yo me quedé sorprendida por la pregunta, entonces me explicó que desde que nació su primer hermano ha tenido que cuidar de él, y así con todos sus hermanos, también me dijo que la habían buscado un marido y que cuando tuviese 12 o 13 años se tendría que casar. Esa niña desde que ha nacido ha estado cuidando de sus hermanos, y ahora cuando se case, será igual, tendrá hijos y cuidará de ellos. Pero de su educación nadie se ocupará. Eso para mí es uno de los pecados de la sociedad actual.
Todos los domingos los miembros adultos de mi comunidad se dedican a la búsqueda de jeringuillas para que cuando los niños lleguen puedan jugar sin riesgos a pincharse. Dentro de poco será el deporte oficial de la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada, se llamará “a la búsqueda de la jeringuilla”, y ganará quien más recoja. El domingo pasado había un coche vendiendo droga en la parte trasera de la iglesia como si nada, ahí veo reflejado el pecado de la sociedad actual.
Este domingo, 7 bautizos, -¿Renunciáis a la violencia, a los enfrentamientos…? Me pareció extraña la pregunta, más que nada por el sitio en que se hacía…
Pero lo que sí que me parece un pecado es la gente que piensa que mirando a otro lado todo desaparece, como los niños pequeños que piensan que si ellos no ven, los demás no le verán.

Olga, 13 años

FEBRERO 2006


Todos los domingos son FIESTA

Todos los domingos, desde distintos puntos de Madrid, acudimos a la celebración de la Eucaristía. Necesitamos sentarnos alrededor de la mesa de la Palabra, y del Pan y Vino compartidos, tanto como interesarnos por la semana que ha llevado cada uno, dentro y fuera de la Cañada.
Gracias a Dios, disfrutamos de ser una comunidad pequeña en la que todos nos conocemos y en la que las relaciones afectivas son cálidas y fraternales, a pesar de la distancia y de las difíciles condiciones de vida que soportan los que viven aquí toda la semana.

Según vamos llegando, y de acuerdo con las habilidades o la buena voluntad de cada uno, vamos cogiendo la escoba, otros la fregona, unos colocan las sillas, y otros regamos los árboles; si es invierno buscamos maderas para la estufa entre los vertederos; y si es primavera, recogemos amapolas, malvas o margaritas, ara adornar nuestra celebración. Afortunadamente Dios hace nacer el Sol para todos igual, barrios pobres y barrios ricos.

Y mientras tanto, nuestra campana toca y toca, da vueltas y repica de alegría, para que todos la oigan. Cuentan que hasta nuestros hermanos de La Rioja, si están muy atentos la pueden escuchar.

¡Y ya por fin todos sentados alrededor de la mesa! Siempre hay sitio. Para los que estamos y para los que van llegando.

Comenzamos con un acto sencillo pero solemne, todos los niños que asisten alargan sus manos para sujetar el cirio, que es encendido como presencia de la luz de Cristo resucitado entre nosotros. Desde Olga con su brazo largo y muy segura de su gesto, hasta los mas pequeños que sin saber muy bien lo que hacen, alargan sus pequeñas manos para apenas, llegar a acariciarle. Una sencilla invocación y todos hacemos la señal de la cruz, mayores y pequeños. Tampoco aquí faltan gestos auténticamente misioneros como a Iván tomando con su mano la pequeña mano de su hermana Rocío para que haga la señal de la cruz.

¡Y comienza nuestra fiesta! Guitarras, violines, voces y palmas se unen para dar gracias a Dios que nos reúne en su amor.
Escuchamos la palabra, mayores y pequeños, y mientras los niños tienen una pequeña catequesis, los mayores oímos las reflexiones que cada uno desde lo hondo de su corazón, y desde la experiencia de vida nos quiere aportar. A nadie nos deja indiferente.
Todo en nuestra celebración es gozo y es vida, el ofrecimiento del pan y vino, nuestras peticiones, nuestro Padrenuestro rezado con muy distintos acentos, nuestro gesto de paz...la Comunión...

Somos conscientes de tener una pequeña gran comunidad que gracias a su acogida, nadie que llega por primera vez se encuentra extraño. Así, junto a nuestros hermanos de Santo Domingo de la Calzada, en La Rioja, también tenemos amigos en Guinea, en El Salvador, en Méjico, en Benín, en Ciudad Real, en Bolivia, tenemos hermanos que nos han llegado de Polonia, de Rumania, de Argentina..., pero también de Pozuelo, de San Martín de la Vega, de Carabanchel, de Villaverde, de Usera, de Ventas...y cómo no, de aquí mismo de La Cañada. Todos nos sentimos iglesia universal y te invitamos a compartir con nosotros. ¿Estás dispuesto?
Ángel S.

MARZO 2006


Continuamos en la Cañada...

Algún árbol de los plantados se ha secado, el terreno es malo, hay muchos escombros, pero otros árboles han sobrevivido gracias a la atención y el cuidado que se les ha prestado.

Nosotros somos como esas plantas, pasamos por momentos en los que nos parece que no vamos a dar ningún fruto, pero Dios está presente en Valdemingómez.
Los hermanos más necesitados, cuando reciben una atención, un cuidado, un tratamiento en la consulta, su sonrisa y el saludo que transmiten te reconforta, te anima y te hacen seguir en la brecha. Esa sonrisa, ese agradecimiento, en un medio hostil, es como una inyección para fortalecer nuestro espíritu.

Al mismo tiempo quiero resaltar que existe una Navidad permanente con hermanos que, sin estar allí presentes, conociendo la labor y problemática existentes, están con nosotros dándonos aliento, apoyo económico, medicinas, en definitiva con su solidaridad.
Antonio O.
ABRIL 2006


LA BENDICIÓN DEL VIEJO OLIVO

El olivo nos llegó en Navidad como una promesa.
La misa de Nochebuena la celebramos a las cinco de la tarde porque ¿quién anda a medianoche por la Cañada?. De todas formas a esa hora ya se veían muchas fogatas y sonaba la música a toda pastilla en las parcelas de los gitanos. Alguien había adornado algunos árboles raquíticos, envolviéndolos con cintas de cassette que el viento helado hacía bailar entre la neblina azul. En misa éramos unos cincuenta entre familias de la Cañada y amigos venidos de distintas partes. Algunos habían traído también a los parientes invitados a la cena familiar. Había bastantes niños, villancicos, velitas y la estufa bien cargada. En el momento de la paz se me acercó uno de esos parientes desconocidos y me espetó sin parpadear: - “Un olivo...¿Queréis un olivo aquí?.

Ya se sabe que en Navidad se bebe un poco más de la cuenta y se dicen cosas por decir, así que nos olvidamos del ofrecimiento navideño y, tras un trimestre frenético de obras, empezamos otro trimestre de mucha actividad. Paco remató la instalación eléctrica y Ángel y Jesús la fontanería. A mitad de enero Antonio comenzó con el Consultorio de pediatría y abrimos la Escuela. A principios de febrero estrenamos la campana que nos regalaron los de la parroquia hermana de la Rioja y Jorge gestionó la plantación de una docena de árboles que, en este vertedero desolado donde no hay ni hormigas, no es tarea fácil – un vecino ha de traer la máquina para hacer los agujeros, unos amigos deben prestar el camión para traer los árboles que otro amigo ha conseguido en algún vivero...en fin, el circuito en que nos movemos tiene siempre una cadena de obstáculos y otra cadena de generosa amistad-.

El olivo llegó en Abril, poco después del vía crucis del Viernes Santo y del recuerdo de la oración en el huerto. Lo plantamos delante de la torre, donde cada día aparcan docenas de coches para chutarse la dosis recién comprada en alguna parcela de la Cañada. Era un árbol hermoso, con un siglo de vida en sus ramas retorcidas. Durante la primavera, cada miércoles y cada domingo lo hemos regado generosamente. Algún domingo hemos salido para hacer la oración de las ofrendas o para darnos la paz bajo sus ramas. La sequía del pasado verano ha acartonado sus hojas y ha sombreado el verde olivo con tonos marrones. Algunos agoreros empezaron a decirme que el olivo se moría pero un día descubrimos una tomatera junto a su tronco y otro día una esparraguera, también empezaron a despuntar algunos brotes nuevos. Úrsula, la polaca, me dijo: “el árbol no esta muriendo, sólo se está adaptando”. Catalina, con sus ochenta y dos años, lo miró como se mira a un viejo conocido y me dijo: “no está tan mal”.

El olivo que llegó en Navidad, resiste en este suelo envenenado y nos bendice con el balanceo flexible de sus ramas mientras las hormigas vuelven a trepar por su tronco.
Ángel A.

MAYO 2006

CORPUS CRISTI

Hemos hecho entre todos un dibujo con flores en el suelo de la iglesia, frente al altar.
Un cáliz y una hostia. El cáliz lleno de vino de amapolas, la hostia blanquita de campanillas, y además margaritas, azulinas, malvas y otras yerbas y flores, entre ellas el aciano que es bueno para los ojos. ¡que el Señor nos ayude a ver las cosas claras, y actuar en consecuencia!
Varios hemos señalado lo bien que ha salido el dibujo y lo bonito que ha resultado hacerlo todos juntos, sin quejas ni objeciones.
La Cañada, tan estéril, también ofrece bellas flores con las que recrear la belleza.
David que junto a sus hermanos Sansón y Serenata han estado acabando el dibujo floral dice que tengo una “pliosca” (calva en rumano) muy grande.

5 de Junio de 2005.

“Hacemos”, celebramos tres bautizos: “los niños nos hacen mejores”.

Bautizamos a Rocío, Marcos y Cristina, y plantamos tres árboles más. Ha venido Ángel Rodríguez con su escavadora y ha hecho los hoyos. Gracias que ha venido, pues todo son escombros y roca de yeso, pero es tan grande el bocado que mete que cuesta rellenarlo luego.
Los padres y familiares han estado muy atentos y han participado en la celebración, Rocío estaba muy guapa. Nos van a atraer una fotografía de la niña como recuerdo.
Paco sigue trayendo plantas cada domingo. Entre la primera y grande plantación, los bautizos y lo que trae Paco, al final vamos a conseguir el punto limpio y digno que pretendemos.
Malén quiere aprender a bailar pasodobles: hoy le hemos dado su primera lección.

12 de junio de 2005

Visita de los amigos riojanos de Santo Domingo de la Calzada.

En un autobús, propio de jubilados japoneses, han llegado cuarenta y cinco devotos de Santo Domingo, desde La Rioja.
No han aprovechado para hacer una visita turística a Madrid, vienen exclusivamente a La Cañada, a empaparse de esto. Se interesan, preguntan, quieren saber como es La Cañada y como funcionamos nosotros. Son gente sana y buena.
Acogida, explicaciones sobre la iglesia, la campana, los alrededores, la consulta, el aula de apoyo, paseo exploratorio y comemos juntos. Han traído unos estupendos vinos riojanos que templan el ánimo y la voz, y cantan tres, cuatro coplas de su tierra. También toca Irene el clarinete, y Sansón y David cantan una canción que han aprendido con los aleluyas, aunque parece rumano.

Del diario de Jesús y Maribel

JUNIO 2006


La otra parroquia de SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

El pasado sábado un grupo de más de cuarenta calceatenses tuvimos la gran oportunidad, y diría que el privilegio, de enriquecernos con un nuevo y cercano testimonio cristiano de entrega y caridad. La visita a la parroquia hermana de Santo Domingo de la Calzada de Cañada Real (Madrid), nos hizo ver de nuevo y en primera persona que en nuestra opulenta sociedad también existen “terceros mundos”.

A apenas unos cientos de metros de la última urbanización “normal” de la Villa de Vallecas, y a pocos metros de la transitada carretera de Valencia, existe un “asentamiento” de cerca de 40.000 personas que no existe para las administraciones públicas.

En plena cañada ganadera y camino del vertedero más grande de Europa, ha ido surgiendo una improvisada y anárquica población que además de carecer de los más mínimos servicios públicos, se está convirtiendo en punto principal de venta de droga de la capital de España, la misma ciudad que ansiosa espera ser olímpica. Marroquíes, gitanos de Portugal, Rumania o España, africanos subsaharianos, payos,… intentan cohabitar en un mismo espacio donde cada uno marca su ley, rodeado por grandes colinas de vertidos y olores fétidos.

Y en medio de todo ello Ángel, Alicia, Edgardo, Paco, Jorge, y tantos otros colaboradores de la parroquia que intentan poner algo de humanidad y cariño en, sobre todo, niños cuya madre está en la Puerta del Sol vendiendo “La Farola”, y su padre “fuera” en quien sabe qué negocio.

Hace meses nos pidieron una campana para poder pregonar que ahí están y que quien quiera se puede acercar a este remanso. Nuestro dinero les ayudará a llevar a cabo su colonia urbana u otros proyectos, pero eso no es lo que más agradecen.
La compañía en la distancia, el saberse escuchados, nuestra complicidad y apoyo, son para ellos más importantes.
Desde aquí, manos a la obra. Es una buena ocasión para poner de nuevo en práctica la caridad del santo que nos une.
Parroquia de Santo Domingo de la Calzada La Rioja
JULIO 2006

Campamento urbano de junio de 2005
“¡PON TUS PIES PARA HACER CAMINO!”

Con este título desarrollamos un campamento urbano en la Cañada el pasado verano 2005. Lo que fue un comentario en el coche de regreso a Madrid, un miércoles después de las actividades en la Cañada durante el mes de marzo, se convirtió, tres meses después, en una realidad. Y no cualquier realidad o cualquier experiencia, han sido seis días intensos de convivencia, de juegos, de actividades, de incertidumbres, que a todos los que hemos participado en el mismo nos ha enriquecido enormemente.

Os cuento: El título del campamento, como habéis leído en el título de este artículo pretendía hacer conscientes a los chicos de su realidad, de su entorno, de los problemas que tienen de convivencia, de las carencias de lugares de ocio, de encuentro, de poder jugar tranquilamente sin que se pinchen con una jeringuilla, de un espacio en el que compartir experiencias, o de enseñar lo que uno sabe a los demás. El reto también estaba en que no todos los chicos se conocían entre sí y tampoco los monitores conocían a todos los chavales. Se apuntaron 28 chavales delos que nunca asistieron menos de 25 chavales cada día Además de que nuestra parroquia, como sabéis, no dispone de unas instalaciones maravillosas. Con estos ingredientes empezamos el campamento el día 25 de junio y lo terminamos el día 30.

Ahora, una vez realizada la actividad, revisados los objetivos y evaluados los resultados ha sido una experiencia que nos ha enseñado el que a los chicos cuando se les trata como chicos, se les da un espacio, alternativas de juego, se les organizan actividades en las que puedan participar, incluso preparando ellos mismos, los mayores, actividades para los pequeños, no tienen ningún problema de convivencia. Entre los asistentes había mas de cinco nacionalidades, como os decía no se conocían entre ellos, el abanico de edades era desde los 7 años hasta los 18, que tenía Abdel. Bueno la convivencia, el compañerismo, la integración todo se ha dado sin problemas entre los participantes.

Me vienen imágenes descubriendo a algunos niños que iban por primera vez a la piscina. O verles jugar por la explanada de la parroquia, que hasta hace poco sólo había basura, desperdicios y porquería, correr detrás de un balón jugando al fútbol, o al béisbol o haciendo pruebas participando en una gymkhana, en una guerra de globos de agua. Yendo por la calle Francisco Álvarez, corriendo como unos locos haciendo fotos a toda la gente, a las casas y bares para luego exponerlas en el foto-maratón.

Ojalá supiéramos dar oportunidades a todos los chicos y chicas que viven en la Cañada, ojalá pudiéramos seguir desarrollando actividades y ofreciendo alternativas a todos estos chicos que viven en un entorno tan hostil y tan duro y que con poco que se haga responden inmediatamente enseñando y demostrando que ante todo y sobre todo son personas.

Gracias Arancha, Pablo, Rosa, Jennifer, Tamara, Iván, Javier, Samson, David, Serenata, Irene, Nerea, Carlos, Mario, Kevin, Víctor, Desirée, Lumna, Bhusta, Mohamed, Rachid, Asraf, Walter, Saray, Omar, Abdul y Abdel.
Gracias también a los monitores: Claudia, Tess, Raúl, Alexandre, Beatriz y Malen, sin vosotros no hubiera sido posible el campamento.
Jorge

AGOSTO 2006

Los Derechos del niño en la Cañada Real de Valdemingómez

1. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, también tienen derechos sin discriminación por raza, color, sexo, idioma, religión...origen nacional o social...
2. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, también tienen derecho a protección especial y a disponer de oportunidades y servicios...para que puedan desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable.
3. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, también tienen derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.
4. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, también tienen derecho a gozar de la seguridad social, a crecer y desarrollarse en buena salud, a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.
5. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, física o mentalmente impedidos también tienen derecho a recibir el tratamiento, educación y cuidados especiales que requieran.
6. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, para su pleno y armonioso desarrollo de su personalidad también necesitan amor y comprensión.
7. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, también tienen derecho a recibir educación gratuita y obligatoria. Deben disfrutar de juegos y recreaciones.
8. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, también deben en todas las circunstancias figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.
9. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, también deben ser protegidos contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No serán objeto de ningún tipo de trata.
10. Los niños y niñas que viven en la Cañada Real, también deben ser protegidos contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa...y deben ser educados en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal.
Desde el pequeño oasis que supone la parroquia Santo Domingo de la Calzada en la Cañada Real de Valdemingómez, intentamos que estos Derechos del niño, proclamados el año 1959, no se olviden y poco a poco se puedan hacer realidad.
A nuestra parroquia va un numeroso grupo de niños y niñas de distintas nacionalidades que participan en las actividades que en ella se realizan. Su futuro dependerá del grado de cumplimiento de los derechos antes enunciados.
Todos somos responsables y estamos llamados a dejarles un mundo mejor.
Alicia y Ángel
SEPTIEMBRE 2006


Infierno y paraíso en la Cañada

Algunos coches ya han llegado. Nos preparamos para la misa del domingo. Aquí practicamos lo del ORA et LABORA. Primero toca la limpieza de la zona, regar los árboles, la catequesis a los pequeños, fregar el suelo de la iglesia, preparar el altar y las sillas... Los niños ayudan siempre, como esos dos hermanos, los hijos del señor que tiene un camión y nos trae la tierra para el campo de fútbol; son Iván y Rocío los que se hacen una foto, debajo de la torre con su más que amigo Jorge, el que se preocupa de sus estudios y de que se lo pasen bien en el campamento de verano. Aquí todos tenemos NOMBRE, hasta los difuntos que recordamos en la misa.
Me gustaría saber el nombre del que nos hizo esa pintada, que como las del 68 es un grito que en la pared de esta iglesia se convierte en nuestra oración cuando traspasa los muros y la dejamos en el ofertorio:
“Para llegar al paraiso de la droga hay ke hundirse en su infierno
Ambos son lo mismo.
La rebelación nunca está muy lejos de la degradación”
Fijo que lo ha escrito alguno de los muchos yonquis que vienen a pincharse al abrigo de la torre de Santo Domingo de la Calzañada. Es por aquí el único sitio que se les aparece como acogedor para emprender ese apremiante viaje al nirvana del siempre jamás.
Con un tizón logró trasmitir su dura y degradadora experiencia todavía humana: en el mundo de la droga el paraíso es la vez el infierno... Ambos son lo mismo. Ahí ya no se puede ni se sabe distinguir. Con lo claro que, muros a dentro, proclamamos su diferencia, y abismal, en nuestra fe.
De eso se trata, en eso esperamos y por eso pedimos en la Eucaristía.
También a los que aún les queda ese hilo de esperanza de poder encontrar la rebelión/ revelación en su degradación, nuestra Señora, la “Virgen de los drogatas” se les aparece como madre a lomos del caballo. “venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré" (Mateo 11, 28)
Paco

OCTUBRE 2006

Los miércoles en la Cañada

Al principio, la cita era el domingo; allí nos reuníamos (y nos seguimos reuniendo) para celebrar la experiencia gozosa de la fe como comunidad de creyentes. Fruto de nuestras continuas reflexiones, no al margen de la vida, sino en medio de la vida que fuimos palpando poco a poco en la Cañada, carente de todo tipo de recursos básicos, la cita también fue los miércoles por la tarde, a partir del 26 de enero de 2005.

Sin mucha metodología y sin demasiada estructura, abrimos las puertas de la parroquia con el único objetivo de que aquel espacio fuera un apoyo lúdico-educativo para el crecimiento de l@s niñ@s que acudieran.

Fueron los propios chavales quienes marcaron el ritmo de lo que debíamos hacer. Algunos, rumanos de procedencia, eran ayudados en el conocimiento del idioma español, otros, con alto índice de fracaso escolar, fueron apoyados en las materias del cole, y casi todos, aprendiendo a manejarse con el ordenador, compañero de camino para quienes en el futuro no quieran quedarse en “los márgenes”.

Los miércoles en la Cañada estuvieron marcados también por el juego; sí, he dicho por el juego, apoyo imprescindible para que los niñ@s sean felices y para que aprendan a convivir con los demás de una forma festiva.

Como he dicho anteriormente, nos adentramos en esta experiencia con muchos interrogantes y sin saber bien donde íbamos a ser conducidos. Hoy continuamos quizá con más interrogantes que cuestionan nuestras propias vidas, pero también con alguna que otra certeza: queremos, con nuestra acción, ser denuncia en una sociedad que sigue olvidando a quienes habitan en el borde del camino.

Esas tardes de los miércoles, teniendo como interlocutores de la realidad a los pequeños, han sido para nosotros una ventana abierta a un barrio que habita en la miseria y que está situado a sólo 14 Km de un Madrid que hasta hace poco soñaba ser ciudad olímpica.

¡Ojalá que el Dios de la vida nos haga capaces de participar de su indignación ante tanta injusticia y nos llene de audacia para ser cómplices de los excluidos, una complicidad afectiva y efectiva que nos convierta en mediaciones que operativizan la justicia!
Alicia G.

NOVIEMBRE 2006


La campana

Aquel domingo, los ojos de Miguel crecieron muy deprisa. Me lo ha contado esta mañana de otoño, cuando la lluvia, como un oasis en la sequía, moja la tierra de la Cañada, en la que tan difícil resulta el amanecer para la vida. A Miguel le gustó que su padre le tomara en brazos y le alzara hasta que el dedo con el que pinta las paredes de casa, con el que dibuja círculos como coches de fórmula uno en la pantalla del ordenador, apretó el botón que, otro milagro más, en esta iglesia, llenó el aire de un misterioso pero bello sonido: la música de la campana. Y el sonido penetró en él, como la voz de un ángel, para quedarse toda la vida en su pequeño corazón.

Miguel Ángel y Miguel
La paz en la Cañada





“Daos fraternalmente la paz o démonos fraternamente la paz”; cuando se dicen estas palabras, en la mayoría de las misas nos giramos a derecha e izquierda para estrechar la mano o dar un beso o abrazo a quien tenemos a nuestro lado, y como mucho a los que están sentados en los bancos de delante y detrás. En la Cañada no; aquí cuando llega este momento no nos damos la paz; aquí ¡Estalla la Paz!.

Nadie se queda en su sitio, todos nos buscamos y nos abrazamos llamando a cada uno por su nombre; llevamos la cuenta de si nos falta alguien al que dar la paz y del cual recibirla y aprovechamos para saludarnos y preguntar qué tal estamos, si no lo hemos podido hacer antes.

Dentro de este ambiente de alegría, destacaría las sonrisas, los abrazos y los gestos de cariño de Sanson, David, Serenata, Teofil y otros cuando llega este momento de la misa.

La verdad es que todo esto me ha hecho sentir en bastantes ocasiones que cuando nos damos la paz en la misa de la Cañada, realmente estamos realizando algo más que un gesto.
Juan

DICIEMBRE 2006


Adelante amigos, seguid caminando ...

En poco tiempo, con mucha fuerza de voluntad, entrega y amor, habéis conseguido crear un “oasis” de encuentro, convivencia y solidaridad en un barrio tan marginal como la Cañada Real de Valdemingómez, donde la basura y escombros ocultaban una pequeña capilla totalmente abandonada y semidestruida. Habéis hecho un gran esfuerzo y un trabajo de reconstrucción admirable, superando con tesón muchísimas dificultades, siendo lo más destacable la labor social y humanitaria: acogida, auxilio, servicio y dedicación a los vecinos, además de las denuncias constantes que ante las autoridades habéis efectuado sobre el abandono de esa barriada.

El éxito de vuestra obra está a la vista: Unos locales sencillos en los que se prestan servicios sanitarios, de educación y de acogida en general y una modesta capilla, Sto. Domingo de la Calzada, donde se celebra con dignidad el encuentro con Jesús y en la que se comparte el pan en armonía y auténtica fraternidad con bastantes ciudadanos, de distintas etnias, nacionalidades y lenguas, que habitan en esa barriada y que se encuentran a gusto entre vosotros.

Seguid caminando ... esas personas necesitan vuestro apoyo.

Mis modestas pero sinceras palabras no son de alabanza, sino de reconocimiento, más aún, de ánimo y apoyo para que, si en algún momento os sentís fatigados, quemados, desilusionados, no abandonéis y tratad de resistir, pues los que como yo, no podemos participar ahí directamente pero que estamos desde el principio viendo vuestro gran testimonio, aunque parezca que estamos lejos, no lo estamos, pues nuestra sensibilidad y la fe que nos une a vosotros, nos mantiene cercanos para poder compartir las eucaristías y otras celebraciones y, naturalmente, seguir ofreciéndoos nuestra ayuda espiritual y material.
Federico
ENERO 2007



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