En mi misal, la misma semana de su muerte, apareció esta poesía de Mario Benedetti y la leímos en la Cañada hace dos domingos al final de la eucaristía. Dos personas se interesaron por ella, por ellas y para muchos más aquí la cuelgo. Fue un momento de silencio, de oración interior y de acción de gracias. Gracias también a Mario Benedetti, por esta , la que sigue y otras tantas como esta. Unas nos hacen pensar, otras nos dan luz y otras nos despiertan. JESUS MORENO No te quedes inmóvil al borde del camino,
no congeles el júbilo, no quieras con desgana.
No te salves, ahora, ni nunca, no te salves,
no te llenes de calma.
No reserves del mundo sólo un rincón tranquilo,
no dejes caer los párpados pesados como juicios,
no te quedes sin labios, no te duermas sin sueño,
no te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo.
Pero si, pese a todo, no puedes evitarlo
y congelas el júbilo y quieres con desgana
y te salvas ahora y te llenas de calma
y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados pesados como juicios
y te quedas sin labios,
y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil
al borde del camino y te salvas,
entonces, no te quedes conmigo.
(Mario Benedetti)

“Si cuarenta mil niños
sucumben diariamente en el purgatorio
del hambre y de la sed,
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una las almas,
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes
y más pobres,...
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos
el horizonte neutro.
Pero en cambio es atroz,
sencillamente atroz,
si es la Humanidad
la que se encoge de hombros”
(Mario Benedetti)
no congeles el júbilo, no quieras con desgana.
No te salves, ahora, ni nunca, no te salves,
no te llenes de calma.
No reserves del mundo sólo un rincón tranquilo,
no dejes caer los párpados pesados como juicios,
no te quedes sin labios, no te duermas sin sueño,
no te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo.
Pero si, pese a todo, no puedes evitarlo
y congelas el júbilo y quieres con desgana
y te salvas ahora y te llenas de calma
y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados pesados como juicios
y te quedas sin labios,
y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil
al borde del camino y te salvas,
entonces, no te quedes conmigo.
(Mario Benedetti)

“Si cuarenta mil niños
sucumben diariamente en el purgatorio
del hambre y de la sed,
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una las almas,
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes
y más pobres,...
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos
el horizonte neutro.
Pero en cambio es atroz,
sencillamente atroz,
si es la Humanidad
la que se encoge de hombros”
(Mario Benedetti)


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